ENNIO CHEMES (conocido como DINO), nació el 2 de septiembre de 1925 en Rosario de Santa Fé (Argentina).

Su amor por el deporte, su lucha, su entrega y sacrificio diario, le hizo ser un ejemplo a seguir convirtiéndose en lo que hoy día es, una leyenda.

Desde muy pequeño ya empezó a hacer sus primeros pinitos imitando grandes poses de atletas del momento.
Le gustaba indagar y buscaba siempre la forma de ejercitar su cuerpo constantemente. Fue tal su entusiasmo, que lo llevó a fabricar sus primeras mancuernas compuestas de un tubo y dos pesas de cemento.

No tenía método ni técnica, ni había una base preestablecida. Cada día descubría o escuchaba algo nuevo y lo ponía en práctica, pero lo hacía más por intuición que por conocimiento. Para él era un reto superar las metas, desafíos y objetivos que él mismo se trazaba.

A los 13 años ya se podía decir que Dino practicaba el Fisicoculturismo. Comenzó en modalidades como Remo, deporte al que dedicó más años siempre como base de la gimnasia con pesas, llegando incluso a ganar la regata de más de nueve horas de trayecto desde Carmelo (Uruguay) a San Fernando (Argentina).

También practicó la Halterofilia, donde entrenó y compitió con un gran maestro, Héctor Rensonnet. En Jabalina, llegó a ser campeón interbancario. Y durante años también se interesó por la Lucha Libre, la Lucha Grecorromana, la Acrobacia y el Esgrima.
Su motivación y afán de superación lo empujó a perfeccionarse día tras día hasta ganar el campeonato de España en Halterofilia y Powerlifting.

Por los años 50 fue Mister Buenos Aires, proclamándose posteriormente Mister Argentina. Luego, en 1956 el circo marcó su vida, formó pareja acrobática y se dedicó en cuerpo y alma a recorrer Europa, el norte de África y Sudamérica durante más de diez años.

Más tarde, decidió venir a Málaga y montó su primer gimnasio, “Gimnasio Dino” donde puso toda su ilusión y un grandísimo esfuerzo. Un gimnasio que creó escuela y de donde salieron grandes profesionales. Allí entrenó cada día de su vida como venía haciendo desde niño hasta lograr tres campeonatos de España, cinco de Andalucía y fue tres veces condecorado como “el mejor posador”.

Siempre destacó su elegancia, su porte y su liderazgo. Disfrutaba sintiendo el calor del público, el abrazo de los suyos. Le hervía la sangre sobre el escenario y era un espectáculo contemplarlo en acción.

El día 3 de enero del año 2013 falleció a sus 87 años de edad dejando un vacío muy grande en el mundo del culturismo, entre su familia y entre todas las personas que lo quisieron de verdad.

Dicen que la muerte no existe. Sólo moriré si me olvidas, pero si me recuerdas estaré siempre contigo.
Así lo haremos maestro, ¡así no más!